Desde el inicio de las sesiones, los debates circulaban sobre qué conocíamos sobre la evaluación y qué desconocíamos. La sesión en la cual salió el término de inteligencia cambió todo, ya que surgió una nueva duda, ¿por qué la evaluamos si no existe una definición aceptada sobre qué es?
Así, tras la lectura de Álvarez Méndez (2001), comprendimos que la evaluación forma parte del propio proceso de aprendizaje, siendo esto más importante que la propia evaluación. Es decir, aqui comenzamos a comprender que el proceso de aprendizaje incluye a la evaluación, por lo que la primera tiene mayor peso que la segunda.
Las sesiones seguían pasando, pero los conocimientos e ideas sobre evaluación, calificación, test, inteligencia... que se han fomentado a lo largo de nuestra experiencia escolar estaban tan arraigadas en nuestro pensamiento que era complejo acomodar y asimilar la información nueva que estabamos viendo en clase, ya que para ello debíamos reconstruir nuestros conocimientos y abrir nuestra mirada.
Así pues, las cuestiones en las que se centra el proyecto son aquellas que han supuesto una dificultad para nosotras, resumiéndose en querer saber cuáles son las herramientas de evaluación y cuáles las de calificación, además de profundizar entre la relación que existe entre la inteligencia y el aprendizaje.
Algunos términos clave que nos ayudarán a orientar dichas reflexiones sobre dicha información, como puede ser las altas capacidades intelectuales y las dificultades de aprendizaje, ya que guardan relación con el diagnóstico y lo que podemos entender como inteligencia.
Por tanto, este trabajo tratará de dar respuesta a las preguntas anteriores partiendo de aquellos conocimientos que sí tenemos y facilitarán el proceso.

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